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Vamos a tratar de explicar brevemente cuál es nuestra posición sobre la huelga.

Lo que ha sucedido en España durante los últimos años se puede calificar como una estafa colosal por la cual cantidades enormes de dinero, miles y miles de millones de euros, han ido a parar a manos de especuladores, es decir, a manos de personas que no realizan ninguna actividad productiva. Para darse cuenta de la magnitud de la estafa basta un dato, las viviendas se han estado vendiendo a precios que rondaban los cuatro mil o cinco mil euros por metro cuadrado cuando el coste de la construcción era de ochocientos o novecientos. La diferencia entre estas dos cantidades ha ido a parar a manos de estos personajes. Y no estamos hablando de pisos en el centro de Madrid donde la escasez de la oferta hace subir los precios. Hablamos de pisos en la periferia donde el suelo es esencialmente improductivo y no debería valer gran cosa. Y hablamos de millones de metros cuadrados construidos. Para darse cuenta de qué cantidades tratamos, el ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor, en español Reactor Termonuclear Experimental Internacional) en el que tantas esperanzas se han puesto para resolver el problema energético mundial, ha costado la mitad del agujero de Cajamadrid.

El producto de esta gigantesca estafa se ha contabilizado como deuda de las familias que se han empeñado de por vida para poder pagar sus pisos. Con esa deuda a sus espaldas consumen menos, pagan menos impuestos, las empresas venden menos y la cosa se va complicando cada vez más.

Los cómplices necesarios de la estafa han sido los políticos, sobre todo los Ayuntamientos de las grandes ciudades pero también las Comunidades Autónomas que tienen las competencias sobre urbanismo y el Gobierno que no hizo nada por evitar el robo. También los bancos que han servido de intermediarios para gestionar el negocio y especialmente las cajas de ahorros cuyos gestores son nombrados por los políticos. No es de extrañar que el Congreso necesite una protección policial extra en cada manifestación. Los representantes de los ciudadanos tienen que ser protegidos de la ira de los ciudadanos. Y, ¿quiénes son los beneficiarios de la estafa? Visto quiénes son los cómplices no parece muy difícil de adivinar. Un dato que ilustra el ambiente que se respiraba en los círculos políticos: la anterior presidenta de la comunidad de Madrid accedió al cargo pese a haber perdido las elecciones porque dos diputados del PSOE se negaron a votar a su propio candidato. Seguramente estaban descontentos con la tajada que les habían adjudicado.

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Y ahora resulta que los culpables de la crisis son los mismos que dicen que la van a resolver. Lo que han visto es que la crisis les ofrece nuevas oportunidades para enriquecerse todavía más. Quieren aprovechar el miedo generado por la situación de emergencia que ellos mismos han producido. Como decía el director de cine Víctor Erice en una reciente entrevista, nunca el capitalismo había sido tan depredador. Y lo que se les ha ocurrido es lo de recortar el gasto, pero no cualquier gasto que la hermana pequeña de la expresidenta creo que sigue cobrando como asesora de no sé quien, quieren recortar el gasto social, el gasto que tiene una función de redistribución de la renta, el gasto que beneficia a los que menos tienen. Piensan que con privatizaciones en sanidad y educación pueden ganar todavía más dinero. Sí que son depredadores sí.

A los políticos no les gustan mucho los funcionarios. Son independientes y están bien preparados, a menudo mucho mejor que ellos mismos. Los funcionarios han sido elegidos a través de un concurso público por su capacidad y sus conocimientos. Los políticos han hecho carrera trepando en el partido y a la inmensa mayoría no los ha elegido nadie. Prefieren contratar con empresas privadas que se rigen por el principio del beneficio, explotan a sus trabajadores y están dispuestas a pagar por una concesión administrativa, su fidelidad, que no su independencia, está asegurada. Cuando los ciudadanos, hartos, los echen, trabajarán para estas empresas. El mal estará hecho y ellos cobrarán salarios estupendos, contratarán con empresas privadas para que vigilen sus chalets en la periferia pija y llevarán a sus hijos a colegios privados donde se relacionarán con los vástagos de otros depredadores. Qué mundo éste.

Así que, aunque somos gente tranquila y pacífica, estamos muy enfadados y hemos decidido apoyar la huelga. Cuidado, que los otros eran un poco tontos pero estos son muy malos.

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